Julie Bradford, es una mujer británica de 45 años de edad trajo al mundo a su propio nieto, Bradford le prestó su vientre a Jessica Jenkins, su hija, que quedó infértil luego de haber recibido un tratamiento por el cáncer cervical que le diagnosticaron hace unos tres años en el 2013

la chica de 21 años, como los oscuros en el hospital de la Universidad de Cardiff, Gales, antes de haber sido sometida a la quimioterapia, ya nació el viernes 2 de diciembre de 2016 pesando tres kilos y con un perfecto estado de salud. Jessica dijo “mi madre es la mujer más increíble y valiente del universo. La amo demasiado por haber dado a luz a mi hijo”, Jessica y su esposo Rees hicieron tratamiento por fertilización invito a comienzos de 2016, hacerte Jessica tuvo remisión desde el 2014.

Al principio, los médicos pensaron que tenía una infección por hongos porque Jessica era muy joven aún para padecer de cáncer cervical, Jessica cuenta de que antes de pensar con la quimioterapia le sacaron óvulos pero sólo sobrevivieron 10. Esos son los que fueron fertilizados y se convirtieron en embriones, dejaron que crecieron dos semanas y después los congelaron.

Siempre había querido ser mama

Juelie dijo que los pasados 3 años, fueron los peores de su vida, y que con fortuna tuvo la oportunidad de poner las cosas en orden, dijo que se sentía inútil mientras su hija agonizaba por el cáncer, también dijo que siempre había sabido que desde muy pequeña Jessica quería ser madre, cuando el cáncer le arrebato la posibilidad de dar a luz a su propio hijo, de llevarlo en su propio vientre, todos se sintieron destrozados.

Según contó Julie, se dio cuenta de que si podía prestarle a su hija el vientre, ella podría retomar el control, pero alegra de que está feliz de que la última visita que hizo a un hospital, hubiera sido por un motivo tan maravilloso.

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